jueves, 25 de noviembre de 2010

Capítulo 6

-Cuéntame algo de ti –Dijo Nick mientras desayunábamos en la playa con el cielo apenas claro.
-Que quieres saber?
-Todo, Absolutamente todo.
-Veamos, nací en California, pero me crié en Charleston, amo la fotografía y mi pasión es escribir. Estudiaré Artes en New York en invierno, mi padre es dueño de una imprenta, y mi madre su amor eterno. Monique es mi hermana y mejor amiga, nunca he salido oficialmente con un chico ya que mi familia es muy recatada y mi padre nos sobreprotege al extremo. Mi sueño es viajar por el mundo y encontrar el verdadero amor. –
Nick me miraba fijamente, estaba tan enfrascada en mi historia que no me percate de la intensidad de su mirada, era hermoso, y verlo así me hacia amarlo más.  Alguna otra cosa?
-Color favorito?
-Blanco.
-Día de la semana?
-Viernes.
-Me quieres?
-Por supuesto –Las palabras salieron de mi boca sin darme cuenta- Gracias por engañarme
-No lo hice. Tu sola lo dijiste –Y río como siempre lo hacía- Yo también.
-Tu también que?
-Yo también te quiero. Y  me asusta que sea tan pronto. Pero es así.


Ese día supe que lo que sentía era verdadero.

-Hoy quiero que me hables de ti -Le dije y me encogí de hombros.
-Te lo mostraré - Me dijo con una sonrisa confiada. 
-A donde vamos?-Mientras me tomaba de la mano y me llevaba en otra dirección
-Es sorpresa -Sonrió aun mas ampliamente.

Subimos al bote que
Nick siempre usaba, y comenzó a remar mientras intentaba pensar a donde me llevaba.

-Me dirás a donde me llevas?
-Por supuesto que no.
-Me vas a secuestrar?
-Quieres que lo haga? – Me sonrió con una sonrisa seductora.
-Nick!.
-Está bien. Espera.

Nick me veía, el sol apenas saliente comenzaba a iluminar su rostro que parecía ser tallado por los ángeles, sus ojos tenían un brillo propio y quedaban cuidadosamente enmarcados en sus espesas y largas pestañas.

Era hermoso, no, era mas que eso, era alucinante.

Nick siguió remando mientras yo me deleitaba con su figura, los músculos de sus brazos contrayéndose en cada movimiento. Unos 5 minutos después llegamos a nuestro destino, no se me había ocurrido que Nick me llevaría a ese lugar ya que formaba parte del paisaje, era un adorno en esta hermosa pintura. El faro se erguía a pesar de los años y años que llevaba construido en medio del mar. Quedé impactada con la forma en que aquella torre de luz abandonada se imponía sobre la inmensidad del océano a su alrededor. Nick se detuvo en el pequeño muelle del faro y me ayudó a subirme antes de fijar el bote al muelle.

- Nick que hacem… -Me interrumpió.
-Shhh. Sígueme-Me entregó otra sonrisa radiante y me dio su mano para que lo siguiera.

A primera vista, el faro estaba completamente abandonado, eso me llevaba a preguntarme que rayos hacíamos aquí. La entrada principal estaba completamente tapada con bloques de cemento. Estaba cerrado el faro. Subí mi mirada y Nick comprendió enseguida mi pregunta sin siquiera abrir la boca, me dirigió hacia una pequeña ventana en la parte trasera del faro y sonrió aun mas ampliamente.

-Se supone que entre por ahí?
-Oh si.
- Nick yo...
-Estoy aquí contigo, es la única entrada y me pediste que te hablara de mi,  así que aquí estamos.
-Pero que tiene que... -Me interrumpió.
-Entra mujer!
-Esta bien Esta bien!

Con cuidado me senté en la ventana, luego subí una pierna, y luego la otra antes de lanzarme hacia dentro.

Nick entró mucho más fácil, pude notar que llevaba muchísimo tiempo haciendo eso. Me pregunto si aquel día cuando estuvo en el bote... Ahí quedó el hilo de mis pensamientos en cuanto vi el interior del faro. Todo estaba lleno de polvo, evidentemente alguien había vivido aquí. Había una pequeña cocina, una salita y una puerta que supongo era un baño, a pesar de ser una torre, el lugar era bastante amplio. Y el susurro del mar lo hacía acogedor, aunque jamás quisiera estar aquí en medio de una tormenta.

Nick no me soltó, me dejó apreciar lo que quedaba de la pequeña casita en el medio del mar, me estaba acercando a la ventana cuando me detuvo y se encaminó a las escaleras. 

Sentí un salto en el estomago por el miedo a lo desconocido, pero estaba con Nick, y ni siquiera un rayo podría asustarme mientras su mano abrigaba la mías.

Subí con cuidado apoyada de la mano de Nick. La puerta sonó al abrirse, pero lo que vi frente a mi no lo esperaba.

Una habitación perfectamente equipada. Nick soltó mi mano y me dejó curiosear todo. La cama estaba perfectamente situada en el medio de la habitación, y el mobiliario parecía maltratado por la sal del mar, aun así todo lucia perfecto. Había una cartelera con decenas de recortes, fotografías, imágenes de los deseos de Nick. Había una casa gigante, un avión, una camioneta, una guitarra, una foto de la torre Eiffel y del Cristo redentor de Brasil. Había un billete de diez dólares y una foto de su familia.

Dejé la cartelera a un lado y toqué el contorno de un cuaderno que había sobre la mesa, Nick estuvo a punto de protestar, pero yo levanté un dedo para callarlo, si me había traído aquí no me iba a privar de nada.

Cuando abrí el cuaderno no pude evitar sorprenderme. Nick me miraba inseguro desde el otro extremo de la habitación. La primera hoja del cuaderno era un dibujo tan perfectamente hecho que parecía una fotografía, el pintor había capturado exactamente la esencia del lago, los arboles, las rocas, todo, todo era hermoso.

Los dibujos seguían quitándome la respiración, hasta que uno me impacto por completo.

Era yo.

-No es muy bueno, tú eres mucho más bonita.
- Nick… –No pude decir nada más.
- Te dije que no es bueno.-Me interrumpió.
-Nick, cállate! En serio, eres muy bueno… Tienes un don.

Ver mi imagen era como verme en un espejo, Nick había capturado uno de los momentos que habíamos pasado juntos en su memoria y lo había plasmado con la máxima precisión en el papel, en mi dibujo, yo estaba sentada en la arena, con mi cara suavemente recostada en mis rodillas mientras que con mis brazos abrazaba mis piernas. Ese fue el momento en que admití que lo quería mas de lo que debia y mas rápido de lo que había pensado.

En el extremo inferior de la hoja decía:
Miley Cyrus, Julio 7, 1940.
Y mas abajo. La firma de Nick.

Habían muchísimas más cosas en la habitación, pero aun no me reponía de este detalle. Nick me tomó del brazo y me llevó hasta una puerta, que por sorpresa no era la de la salida. 

Nick abrió la puerta de dos ejes, similar a las de un armario y el sol entró radiante por la habitación.

Me cortó la respiración. Caminé con cuidado hacia el balcón del faro, la vista no tenía nombre, era excesivo, mis ojos se llenaron del azul del mar. Que era absolutamente todo lo que estaba frente a mí, ni siquiera veía la costa, pero por supuesto solo tendría que caminar hacia el otro lado del balcón que rodeaba el faro. Era hermoso, sofocantemente hermoso. Había cientos de tonalidades de azul que se iban degradando mientras mas profundo estaba. En ese instante no pude decirle a Nick lo que pensaba, así que con un movimiento instantáneo, lo tomé por el cuello y lo atraje con fuerza hacia mí.

2 comentarios: